MAISON CHRISTIAN DIOR PARFUMS

7 de la tarde de un martes cualquiera en Barcelona. O no tan cualquiera: cambios de ropa apresurados, últimas llamadas y preparativos que requerían de nuestra atención antes de esa hora. Un martes corriente que dejó de serlo para convertirse en una velada inolvidable. 

Dior Parfums presentaba a un grupo de amigos muy especiales, con Juan Avellaneda como embajador de la firma y protagonista de la noche, su magnifica colección de perfumes. ¿Dónde? No había opción; el lugar elegido tenía que ser el Atelier del diseñador, situado en un edificio modernista en el Eixample barcelonés y decorado con la exquisitez que caracteriza todo lo que toca el diseñador: libros de Warhol, de Betak y Testino entre telas dalinescas y prendas con homenajes a Lorca y Saint Laurent. Sin duda, el entorno perfecto para adentrarnos en la magia de Dior.

Un evento privado entre amigos a los que Juan recibió: Coral Simanovich, Alex Riviere,  Inés Arroyo, Alberto Ortiz, Carlos Herrero, Didi de Diego, Paula Nata, entre otros. Todos ellos sinónimos de elegancia, frescura y estética, adjetivos que les caracterizan y que comparten con la firma.

Daniel Figueroa, embajador perfumista de la Maison, asumió el papel de maestro de ceremonias ofreciendo a todos los invitados la experiencia de escoger su perfume ideal. Y es que resulta increíble descubrir de su mano que el mundo del perfume va mucho más allá de lo que nos imaginamos. El olfato es el sentido menos tangible, pero es capaz de trasladarnos a sitios pasados o lejanos de forma inmediata, ¿verdad?: el perfume de nuestra madre cuando éramos pequeños, el de los rosales de casa de nuestra abuela o el de leña quemada de las escapadas de invierno a la montaña.

Sin embargo, en esta ocasión, nos quisimos quedar ahí presentes en tiempo y espacio, dejándonos envolver por la magia de los olores de Dior parfums y disfrutando del momento.

Varios perfumes, risas, alguna que otra polaroid y macaroons después, recorrimos el pasillo del atelier, cuidadosamente iluminado con velas, para llegar a un salón privado, donde una mesa vestida (y perfumada) para la ocasión esperaba a los invitados.

Sin duda, fue una velada muy especial que seguro ninguno de los presentes olvidaremos. Y si alguna vez nuestra memoria nos falla, podremos destapar el perfume de esa noche y, así, con un simple gesto, podremos trasladarnos a ese lugar al instante.

Agradecimientos: A Silvye y Greta, y al maravilloso equipo de Dior por confiar en nosotros. A Moët&Chandon por acompañarnos en una velada tan especial.

Fotografia: Daniel Brull y Marisa Holistic Signature.

Catering: Ambrosia Catering

Flores: Alfons y Damià

GRACIAS (: .